Oraciones antiguas de la noche

Oraciones antiguas de la noche

La oración cristiana junto antes de acostarse ha sido una tradición cristiana a lo largo de siglos y muchas denominaciones aún practican las oraciones nocturnas como una forma de cerrar el día. Estas oraciones antiguas de la noche te ayudarán a conciliar el sueño y sobre todo a encontrar esa paz tan necesaria antes de dormir.

La idea de hacer una pausa ya antes de dormir es una forma bella de reconocer nuestra dependencia de Dios y Su gracia y presencia con nosotros durante nuestros días. A continuación hay una selección de oraciones nocturnas antiguas que espero te asistan a acabar el día. 

Oraciones antiguas de la noche

¡Oh luz graciosa,
brillo puro del Padre eterno que estás en los cielos,
oh Jesucristo, santo y bendito!

Ahora que llegamos a la puesta del sol,
y nuestros ojos contemplan la luz vespertina,
cantamos tus alabanzas, oh Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Dios todopoderoso, estás brillante de luz; derrama tu bondad a fin de que brille sobre mí. Admirable Señor, autor de todas las cosas, mantén tu verdad para protegerme. Majestuoso Rey que reinas sobre todo, mata con gran amor todas las sombras que me rodean. Príncipe de la Paz, glorioso y verdadero, levanta tus brazos de fuerza para cubrirme. Toda esta noche. Amén

Padre, conoces mis preocupaciones y te preocupas por mis problemas. Ahí les doy estas inquietudes. Pongo estas situaciones a tus pies. La cruz vacía es un sitio de reposo, donde puedo reflexionar sobre tu resurrección y el instante en que venció el amor. Gracias pues tu amor en mí puede convertir el paisaje de mi vida. Camino con paz cara el nuevo día y pongo mi esperanza en ti. Nada está fuera de tu amor redentor; que ahora descanse sabiendo que iluminarás mi camino y guiarás mi vida. Amén.

Concédenos, Señor, la lámpara de la caridad que jamás se apaga, a fin de que arda en nosotros y arroje su luz sobre los que nos rodean, y que con su brillo tengamos una visión de esa Ciudad santa, donde habita el auténtico y jamás- Luz que falla, Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Padre, el sueño es un recordatorio de que dependo total y totalmente de ti. No tengo fuerzas infinitas y no puedo proseguir trabajando indefinidamente, necesito dormir para refrescarme. En última instancia, necesito que me revivas. La verdad es que soy una criatura dependiente. Dependo de ti a fin de que me des vida, aliento y fuerza. Cuando trato de vivir por mi cuenta, resulta en angustia. Cuando vivo dependiendo de ti, recibo gracia y clemencia.

Así que mientras me voy a dormir, deseo proclamar mi total dependencia de ti. Mientras me quedo dormido, es un claro recordatorio de que no tengo el control. Necesito que me mantengas a lo largo de la noche, y necesito que me sostengas a lo largo de mi vida.

Por favor, dame la gracia del sueño. Dame la gracia de la fuerza. Permíteme despertarme renovado por la mañana. Dependo de ti, mi buen y misericordioso Padre. Confío en ti a fin de que me sostenga y me despierte con energía fresca por la mañana.

Espíritu Santo, por favor, rodéame, ven y sostenme a salvo y seguro. Envuelve mi psique con tu verdad. Guía mis pensamientos y calma mis miedos. Calma mis emociones, Señor, para que guíes mis sentimientos y no me deje vencer por el malestar. Sostén mi ánima con una visión para el futuro y esperanza para el mañana. Amén.

Gran Padre, mientras que me acuesto a dormir, relaja la tensión de mi cuerpo; calma la inquietud de mi mente y aquieta los pensamientos que me preocupan y me dejan perplejo. Ayúdame a descansar y todos mis problemas en tus brazos fuertes y amorosos. Deja que tu Espíritu hable a mi psique y corazón mientras que duermo, para que, cuando me despierte por la mañana, pueda hallar que he recibido en la noche, luz para mi camino; fuerza para mis tareas; paz para mis preocupaciones; perdón por mis pecados. Concédeme dormir esta noche y mañana poder para vivir.

Dios todopoderoso, te damos gracias por rodearnos, como la luz del día se desvanece, con el brillo de la luz nocturna; y te suplicamos por tu gran clemencia que, así como nos envuelves con el resplandor de esta luz, así brilles en nuestros corazones el resplandor de tu Santo Espíritu; través de Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

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