¿Qué hacer para dormir tranquilo y sin miedo?

Qué hacer para dormir tranquilo y sin miedo

Además de las variables genéticas y ambientales, los factores psicológicos juegan un papel importante tanto en la rapidez con la que podemos conciliar el sueño como en la cantidad de interrupciones que experimentamos mientras dormimos. El estrés crónico de bajo nivel suele ser uno de los factores más importantes. En el siguiente artículo sabrás desde un punto de vista cristiano qué hacer para dormir tranquilo y sin miedo.

¿Qué nos impide tener una buena noche de sueño?

El estrés puede hacer que el cuerpo libere hormonas que aumentan el ritmo cardíaco; es una forma en que nuestro sistema nervioso nos prepara para contestar a una amenaza al estar listos para tomar medidas inmediatas. 

Esta es una respuesta saludable para situaciones cortas e intensas de vida o muerte. Pero el estrés crónico pone a nuestro cuerpo en este estado elevado a lo largo de largos periodos de tiempo, lo que tiene un claro impacto en la salud física y mental. 

Un efecto del agobio crónico es que puede ocasionar un ciclo disruptivo de interrupción y privación del sueño. Estar continuamente "en alerta" interrumpe nuestra capacidad para conciliar el sueño y provoca pensamientos inquietos o deseoso por la noche cuando nuestra mente habría de estar descansando. 

A partir de ahí, se transforma en un círculo vicioso, ya que la falta de sueño solo exacerba estos efectos y agrega más agobio. ¿Alguna vez se acostó en cama por la noche solo para sentir una ola de ansiedad al rememorar todos los elementos de su lista de tareas pendientes que no terminó? 

Antes de que te des cuenta, has estado recostado en la cama a lo largo de una o dos horas en un estado cercano al pavor. Luego, al día siguiente, ha dormido menos, es menos productivo y termina con aún más tareas pendientes en su psique. Cuando vuelves a acostarte en la cama, las cosas han empeorado y todo el proceso se repite.

Cómo la oración nocturna alivia el estrés

La oración apoya el bienestar general de muchas formas, aun ayudándonos a ser más resistentes al estrés . En otras palabras, cuando rezamos, nos percatamos de que no estamos solos, que Dios está con nosotros y que Él está ahí para nosotros cuando encaramos las pruebas y preocupaciones de la vida. 

Esta entendimiento disuelve la patraña en la que con frecuencia caemos en el momento en que nos dejamos opinar que somos el centro de nuestro cosmos. Cuando rezamos, nos desprendemos del orgullo de nuestro ego y admitimos humildemente que “para el humano esto es imposible, pero para Dios todo es posible ”.

¿Es bueno quedarse dormido mientras se reza?

¡Sí!

De hecho, el Papa Francisco se quedó dormido durante una misa en su primer viaje a los EE. UU. en 2015.

Cuando un reportero le preguntó sobre el incidente, admitió que a veces se quedaba dormido en oración y nos recordó que todos somos niños en los brazos de nuestro Padre celestial: “Esta es una de las muchas maneras en que el nombre de Dios se santifica, sentirse como un niño en sus brazos. Estoy ante Dios como un niño en los brazos de su padre”.

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