Oraciones de la noche a San José

Oraciones de la noche cortas a San José

Las siguientes oraciones de la noche a San José, el padre adoptivo de Jesús, se remontan casi a la época de Nuestro Señor. Aunque provenía del noble linaje del rey David, San José, este vivió una vida de gran humildad y devoción a su Sagrada Familia como carpintero.

A continuación encontrarás oraciones y formas de dirigirte a San José de una forma fácil, tanto en oraciones largas como en oraciones cortas de apenas unas pocas líneas que te ayudarán a saber qué decir y cómo dirigirte a San José. Echa un vistazo y utiliza las que más te convengan.

Oraciones de la noche a San José

Acuérdate, oh castísima esposa de la Virgen María, que nunca se ha sabido que nadie que pidiera tu ayuda y buscara tu intercesión quedara sin ayuda. Lleno de confianza en tu poder, me apresuro a ti y suplico tu protección. Escucha, oh padre adoptivo del Redentor, mi humilde oración, y en tu bondad escúchame y respóndeme. Amén.

Oh San José, cuya protección es tan grande, tan pronta, tan fuerte,
ante el trono de Dios, pongo en ti todos mis intereses y deseos.
Oh San José, ayúdame por tu poderosa intercesión
y obtén para mí de tu Divino Hijo
todas las bendiciones espirituales, por Jesucristo, nuestro Señor.
Para que, habiendo ocupado aquí abajo tu poder divino,
pueda ofrecer mi acción de gracias y homenaje al más amoroso de los padres.

Oh San José, nunca me canso de contemplarte a ti ya Jesús dormido en tus brazos;
No me atrevo a aproximarme mientras que reposa cerca de tu corazón.
Presiónalo en mi nombre y besa su bella cabeza por mí y
pídele que me devuelva el beso cuando dé mi último aliento.

San José, patrón de las ánimas que parten, ruega por mí. Amén.

Con confianza de niño me presento ante ti, ¡oh santo José, fiel padre adoptivo de Jesús! Ruego tu compasiva intercesión y apoyo en esta, mi presente necesidad. Creo firmemente que eres el más poderoso cerca del trono de Dios, quien te eligió para ser el padre adoptivo de su amado hijo, Jesucristo. 

Oh bendito Beato, que salvaste aquel tesoro del cielo, con su madre virginal, de la furia de sus contrincantes, que con incansable laboriosidad reemplazó sus necesidades terrenas y con paternal cuidado lo acompañó y protegió en todas las jornadas de su infancia, llévame asimismo a mí , por el amor de Jesús, como tu hijo. 

Ayúdame en mi presente complejidad con tus oraciones ante Dios. La bondad infinita de nuestro salvador, que te amó y te honró como a su padre en la tierra, no puede negarte ninguna solicitud ahora en el cielo. Cuántas ánimas piadosas han buscado tu ayuda en sus necesidades y han experimentado, para su alegría, qué bueno, qué preparado estás a ayudar. 

¡Con qué velocidad te vuelves a los que te invocan con confianza! ¡Cuán poderoso eres para traer ayuda y restaurar la alegría a los corazones deseoso y abatidos! ¡Por eso vuelo hacia ti, oh dignísimo padre de Jesús, castísimo esposo de María! ¡Buen San José, te ruego por el amor candente que tuviste por Jesús y María en la tierra, consuélame en mi angustia y presenta mi solicitud, por Jesús y María, ante el trono de Dios! Una palabra tuya lo va a mover a socorrer mi ánima afligida. ¡Entonces con mayor alegría lo alabaré a él ya ti, y más ferviente va a ser mi acción de gracias! Amén.

 

Oraciones de la noche cortas a San José

José, Abre nuestras manos clementes en tiempos de guerra, hambruna y exilio.
Evita que desarrollemos una mentalidad de víctima y haz de nuestro dolor una fuente de desarrollo.

Sostennos en el cumplimiento de nuestra responsabilidad de cultivar la paz interior, la alegría y la serenidad. En tu sabiduría, aconséjanos cerrar todas y cada una de las puertas a la amargura, a fin de que, custodiados por Dios, bailemos de alegría.

 Amén.

José, con Jesús y María, conociste el hambre, la incertidumbre y la enfermedad.
Volviste tu corazón a Dios para levantar tus necesidades y las de tu familia.
Con fe aceptaste la respuesta del Padre a medida que se desarrollaban los acontecimientos.
Acompáñame hoy mientras ofrezco mis peticiones al Padre.

José, permíteme reconocer la voluntad de Dios al abrir mis manos para aceptar lo que Dios otorga en amorosa bondad.
Con ternura, Dios llena la creación de vida y de amor.
Abre mis ojos a las maravillas que Dios obra sin cesar.
Déjame aprender la verdadera intención detrás de mi petición para que pueda descubrir
dentro de mí mismo el humilde que Dios encomienda. Amén.

Gentil José, Dios está cautivado por la
calidad de tu corazón. Todo tu ser está
enfocado en hacer su voluntad. Con María y Jesús,
respondes al llamado del Espíritu Santo para edificar un planeta mejor. Amen.

Mantén viva en nuestros corazones la esperanza de un planeta nuevo.
Inspíranos a vocalizar palabras de ternura para despertar
el amor de los corazones.

Que saquemos la energía para nuestras acciones de la fuente
de todo Amor a fin de que nuestros semblantes reluzcan con la libertad
de los hijos de Dios.

Amén.

Buen San José, cuando Dios deseó una
familia para su Hijo, miró entre los
trabajadores, y te eligió así como María,
demostrando su estima por el trabajo humano.

Pones tu corazón en tu trabajo, y compartes
tu taller con Jesús. Tu trabajo, como el
de otros humanos, halló un nuevo significado en la presencia
de Dios.

Amen.

Benévolo José, el Hijo de Dios puso
su vida en tus manos.
Con María, cuidasteis de Aquel que es fuerza de vida.
Que tu compasión envuelva nuestra debilidad, llevándonos
el consuelo de la presencia divina.

Nos unimos a vosotros en oración, diciendo:
«¡Señor Jesús, Hijo de Dios vivo, di una palabra para nuestra curación! »

amen.

Valiente José, cooperador en el
proyecto de Dios sobre la humanidad, tu ternura
envuelve a la Iglesia incipiente.
Así como María y Jesús reconocen en vosotros
la protección del Padre, así también
la comunidad de fe se pone bajo
vuestra protección.

Amen.

José, Acompáñanos en el cumplimiento de nuestra misión.
Ayúdanos a ser luces en el planeta para que
de la humanidad transfigurada en Cristo brote la familia de Dios.

Concédenos la fuerza para imitar la preferencia de Dios
por los pobres y los enclenques. Guíanos en nuestras
actividades pastorales a fin de que nuestras acciones sean modeladas en
la Buena Nueva.

 Amén.

Gentil José clemente, uno con nosotros en nuestra condición humana, junto a María y Jesús vives el destierro, el hambre y la violencia. Rechazando la venganza, escoges la misericordia.
Tu perdón rompe el círculo de la violencia.

Por tu bondad se conserva la esperanza de Dios para nuestra humanidad.
El gozo es tuyo, pues el Reino de Dios es tu herencia.

Amen.

Acuérdate, oh purísima esposa de la Virgen María, que nunca se ha oído que nadie invocara tu patrocinio y buscara tu auxilio sin ser consolado. Inspirado por esta confianza vengo a vosotros y me encomiendo fervientemente a vosotros. No desprecies mi petición, oh amadísimo padre adoptivo de nuestro Redentor, sino acéptala con gracia. Amén.

Elige tu oración de la noche corta a San José

En este artículo has podido conocer diferentes oraciones para la noche cortas dedicadas únicamente a San José. Dependiendo de tu día, de tus requerimientos y necesidades, puedes elegir una oración u otra a San José, esposo de la Virgen María, padre adoptivo de Jesús y santo patrón de la Iglesia universal.

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